Poemas a los abuelos

Rafael Enrique Cárdenas
Rafael Enrique Cárdenas

Si existe un nexo amoroso en la vida humana es la conexión familiar, particularmente las relaciones con los abuelos siempre tienen un tono especial.

La complicidad entre nietos y abuelos llevará a construir fuertes lazos emocionales que no siempre resultan fáciles de expresar, afortunadamente la poesía tiene la capacidad de darle voz a ese sentimiento.

Homenajear con la palabra a los grandes formadores de las generaciones es un acto de amor y de pasión. Todos los poetas directa o indirectamente han escrito para la figura más amorosa y respetable de la familia.

Los abuelos representan la sabiduría, la experiencia, el conocimiento vivido y el amor incondicional: honrar palabras reflexivas para representar a esta figura será siempre un canto al tiempo, a sus luces y también a sus sombras.

Poemas para mi abuelo vivo

Un poema para un abuelo vivo constituye una conexión amorosa con la sangre, con la herencia familiar.

También es una renovada expresión del propio ser que en algún momento tendrá la edad de la huella ancestral.

Para las culturas occidentales el nexo familiar siempre será un lazo protector de generaciones, por eso, la presencia del abuelo trasciende en espacio-tiempo y que mejor forma de expresar los sentimientos que con la palabra que no muere.

Tercera Edad – Mario Benedetti

Benedetti, el gran poeta uruguayo, que le cantó al amor y a la vida también escribió al tiempo que se hace carne en la vejez. La representación de la tercera edad constituye la imagen del abuelo que luego de vivir tanto se le vienen, como un tropel, los años encima.

El poema Tercera Edad es una expresión de compresión del ser y su trasfiguración a lo largo de la vida. Al mismo tiempo, reconsidera la nominación de la vejez como una garantía de sabiduría y no de la edad.

Veamos estos versos luminosos:

Cuando después de muchas penas
conseguiste ser joven / los inclementes años
se instalan soberanos en tu espalda
cuando sabés por fin lo que deseabas
sos un experto acerca de tu infancia
y ya no adoleces de adolescencia
llega la taquicardia y como un gong
[…..]
otras noches soñamos con ser otros
para tomar aliento simplemente
nos claveteamos en el aire
nos malvoneamos en el sol
besamos con los labios que tuvimos
y de pronto prontísimo
la vida usual con su galimatías
nos da las bofetadas de rigor
y sin embargo viejos
lo que se dice viejos
eso es sólo un rumor de los muchachos
por ahora la clave es seguir siendo jóvenes
hasta morir de viejos

Oda a la Edad – Pablo Neruda

El poeta Pablo Neruda fue un cultivador de la poesía lírica, las odas son las composiciones que tiene como destino un canto de reflexión.

La Oda a la Edad de Pablo Neruda es un canto al tiempo vivido, pero no un canto de nostalgia ni melancólico; es un canto de pasión por lo vivido y muestra la intención de reunir la vida y resumirla en el tiempo.

De igual forma, hace Neruda una reflexión profunda de lo que representa el paso del tiempo y el llamado a mantener el espíritu jovial vivo en cualquier momento y tiempo. Neruda quiere vencer el tiempo con la palabra.

Yo no creo en la edad.
Todos los viejos
llevan
en los ojos
un niño,
y los niños
a veces
nos observan
como ancianos profundos.
¿Mediremos
la vida
por metros o kilómetros
o meses?
¿Tanto desde que naces?
¿Cuánto
debes andar
hasta que
como todos
en vez de caminarla por encima
descansemos, debajo de la tierra?
Al hombre, a la mujer
que consumaron
acciones, bondad, fuerza,
cólera, amor, ternura,
a los que verdaderamente
vivos
florecieron
y en su naturaleza maduraron,
no acerquemos nosotros
la medida
del tiempo
que tal vez
es otra cosa, un manto
mineral, un ave
planetaria, una flor,
otra cosa tal vez,
pero no una medida.
[…..]
Ahora,
tiempo, te enrollo,
te deposito en mi
caja silvestre
y me voy a pescar
con tu hilo largo
¡los peces de la aurora!

Amor Grande – Brenda Domínguez

La poeta Brenda Domínguez, una poeta joven, revela el amor y la conexión intrafamiliar que revela la figura de un abuelo.

Expresa la complicidad y la sorpresa de vivir junto a sus abuelos.

Hace un enlace rítmico con los hechos vividos como parte de la crianza familiar.

También representa ese vínculo de amistad que transfigura el perfil familiar como un cómplice de las vivencias y que reúne los recuerdos más hermosos de la infancia y la adolescencia.

Amor de grandes
Un amor de “grandes “
es como de pequeños,
con sorpresa mutua,
y secretos escondidos.
Con cartas a medias,
sonrojadas de la pena,
y con miedo a los “perfectos”
que critican y condenan.
Un amor de “grandes”
es juzgado de pecado,
de conspicuo y maldiciente,
de” aventado” e irreverente.
[…..]
El amor de los “mayores”
está  bendito,
y  es tan sagrado,
que señale con su dedo,
¡quien lo juzgue de pecado!

Mensaje – Manuel Palacio

Con el recurso de la pregunta reflexiva va tejiendo el poeta Manuel Palacio y expresa la sabiduría de la abuela.

Devela la confabulación de la naturaleza para definir la imagen y el trabajo incansable de la abuela.

El formato del poema hace un juego conversatorio internalizado con la infancia y todas las incógnitas que se le guarda a la abuela con una estética sublime para expresar la belleza del encuentro con la mujer más importante de la familia: la abuela.

¿Sabes, niña gentil, lo que murmura
El cefirillo que las hojas mueve,
Cuando a besar en tu jardín se atreve
De la violeta la corola pura?
¿Sabes lo que del campo en la espesura
Persigue el ruiseñor con vuelo leve,
Y lo que anuncia con su canto breve
El rey alado de la noche oscura?
Pues lo mismo las brisas que las aves
Himnos modulan en que Dios revela
Su alto poder y sus designios graves;
Sueño que el alma descifrar anhela,
¿Lo sabes, niña, di? Pues si lo sabes,
Puedes ir a contárselo a tu abuela

Manos del Abuelo – Gervasio Melgar

Como una alegoría al trabajo, al tiempo y la sabiduría el poeta Gervasio Melgar toma el símbolo de la mano como la representación del lazo familiar con el abuelo.

La expresión de la mano constituye un símbolo de amor y constancia en el paso del tiempo.

Las manos con sus huellas y sus arrugas son un encuentro directo con el respeto y el tiempo, con el amor y la experiencia.

Cada arruga es un tiempo y es un reconocimiento a lo que seguirá siendo el propio tránsito del poeta.

¿¡Qué hermosas son tus manos, abuelito!
¡Qué hermosas son tus manos con arrugas!
Son manos que me cuentan una historia
de sudores y penas y dulzuras.
Han trabajado mucho y han sufrido.
Saben de la alegría y de la angustia.
Supieron dar el pan, plantar el árbol,
cultivar el rosal, dar la ternura.
Algún día lejano -dulce día-
tendré abuelo, las manos con arrugas.
Y la gente dirá: ¡Qué hermosas manos!
¡Cómo saben de glorias y de luchas!
Y un nietecito mío, puro, alegre
De alma empolvada con blancor de luna,
abuelo, me dirá -también mis manos
Serán alguna vez, como las tuyas-.

Poema para mi abuela fallecida

La abuela que ya no está deja un vacío inmarcesible, vacío que sólo se puede llenar con evocación que es tan profunda y sutil como una flor. Veamos como la poesía ayudar a mantener usa flor.

Te Amo Abuelo – Seudónimo: Cruz

La muerte siempre será una brecha de ausencia, por ello, como despedida y encuentro con lo inmutable el poema sujeta los sentimientos a la trascendente noticia de la muerte. Particularmente la ausencia del abuelo es un vacío no solo familiar, sino de la propia sangre. En este sentido, el poeta revela la conexión amorosa y la esperanza religiosa del encuentro en un espacio celestial.

Es cierto que hoy ángeles en el cielo te rodean,
También es cierto que junto a Dios me esperas,
Pero lo que también es cierto, es que en esta bella tierra,
Tienes una nieta que te ama y siempre te recuerda,
Es que mientras estuvisteis aquí me amaste de mil maneras,

[…..]

Hoy con el corazón delante de Dios te digo te extraño,
Por medio de este verso delante de Dios te digo te amo,
Ay querido abuelo solo se decir que te amo, te amo, te amo abuelo.

Por ti abuelita. Autor: Anónimo

La relación familiar con una abuela representa una doble figura maternal, esa presencia siempre amorosa y protectora de la abuela va sujeta al corazón.

Los lazos emocionales que se construyen con la abuela se vuelven como una especie de complicidad y secreto.

Por ello, este poema anónimo comienza expresando los límites de la palabra para expresar la grandeza de la relación familiar con la abuela.

Por lo tanto, el canto a la abuela va a conectar con el ser que se esconde en lo superficial para reflejar la grandeza maternal de la abuela.

Una palabra que se queda corta,
un sentimiento que inunda al universo,
y tu me miras,
y yo te espero desde lejos,
tras la juventud que algún día conociste,
tras la mascara del maquillaje,
y tú sonríes,
y yo sonrió,
te abrazo y ninguna dice nada,
te abrazo y me abrazas,
Eres una parte de mi alma,
una parte de mis sueños,
un pedazo de cada verso,
que hace bulla en el mundo,
por tu cariño que inspira
y tus sonrisas que me invitan a volar.
Te amo abuela y madre.

Te Amo Abuelita – J Bertolli

El poeta Bertolli muestra los sentimientos más sublimes y tiernos que puede inspirar a un ser el amor por su abuela. En su letra va recreando lo difícil de la ausencia y la dureza de la vida sin la presencia de la abuela.

Muestra el mundo despiadado y cruel sin el amor maternal de la abuela.

En este poema se muestra una conexión única como esencia de unión y amor. El valor del amor y la separación con lo amado produce un profundo dolor con que va más allá del lazo consanguíneo.

Cual un ave herida, débil y agonizante,
estabas aquel día.
Dios te llamaba en ese instante,
Entonces… supe que te perdía.

¡No podía creerlo!, no estaba preparada,
¡Todo me parecía cruel, despiadado, injusto!
Sentí… que no podía hacer nada,

[…..]

hoy,
parece que las palabras también se despiden de mí
tengo tanto que decir pero su ausencia enmudece mi voz
cautiva mi pensamiento y sencillamente no puedo.

Abuela, esto te quiero decir,
y sé que me escucharás porque no te has ido y nunca te irás
porque estás en cada latido
en cada lágrima
en cada suspiro

[…..]

Abuela, mujer admirable,
no has muerto, y nunca lo harás
porque no se muere cuando el corazón deja de latir
se muere cuando en los recuerdos se deja de existir
y tu estas presente
estas aquí,
estas viva,
para todos
para mí.

Te amo abuela, y cuando llegue a tu lado
enséñame a volar.

Con un toque especial – Salli Peinter

Un canto de agradecimiento a la abuela es el poema de la poeta Salli, con un lenguaje sencillo manifiesta el amor y lo que representa a nivel social y familiar la riqueza de tener en su seno a una abuela.

Hace una expresión dulce y sutil del amor maternal de la abuela y cuido vivencial que siempre le confirió, por eso las voces de su canto es una agradecimiento a todos lo vivido.

Abuela, te agradecemos,
Pues gracias a ti podemos,
Disfrutar aún más de cada día.
Contigo el sol más calor irradia,
Los alimentos siempre son deliciosos,
Vivir a tu lado es dulce, es glorioso.
Tú nos unes con amor y devoción,
Esta familia que creaste con amorosa atención.
Queremos que sepas todo lo que nos significas
y que en nuestro corazón siempre radicas.
Y, sobre todo sabe lo mucho que te apreciamos
por cada momento y cada día…gracias damos.

Poema a una Madre que ya no está – Vicente Riva Palacio

Como una expresión de nostalgia encontramos un poema bellísimo del poeta Vicente R. Palacios. Sus palabras le hacen una alabanza al tiempo y la huella maternal que deja la abuela en la vida.

La imagen que este poema muestra es una sensible unión con la figura amorosa de la abuela.

Reconstruye los momentos vividos para volver a ser niño, desde la imaginación va dando forma a la nostalgia para volver a conectar con la figura de la abuela.

«¡Oh, cuan lejos están aquellos días
en que cantando alegre y placentera,
jugando con mi negra cabellera,
en tu blando regazo me dormías!
¡Con que grato embeleso recojías
la balbuciente frase pasajera
que, por ser de mis labios la primera
con maternal orgullo repetias!
[…..]
Un golpe dí con temblorosa mano
sobre su tumba venerada y triste;
y nadie respondió … Llamé en vano
porque ¡la madre de mi amor no existe!
[…..]
¡Las madres, nunca mueren!
Si dejan la envoltura terrenal,
suben a Díos, en espiral de nubes…
¡La madre, es inmortal!»

El Abuela mujer – Nicolás Guillen

Con una lealtad prendida al ser el famoso poeta Nicolás Guillen enaltece la figura de la mujer en su edad más sublime.

Las expresiones de su poema revela el símbolo histórico no solo de la abuela como re-figuración de lo humano sino como manifestación histórica de la lucha social.

El símbolo matriarcal de la abuela va contener todos los tiempos en las arrugas de la mujer y su abordaje connota la huella cultural de la mujer a través de la abuela y por ende de la mujer.

Esta mujer angélica de ojos septentrionales,
que vive atenta al ritmo de su sangre europea,
ignora que lo hondo de ese ritmo golpea
un negro al parche duro de roncos atabales.

Bajo la línea escueta de su nariz aguda,
la boca, en fino trazo, traza una raya breve,
y no hay cuervo que manche la solitaria nieve
de su carne, que fulge temblorosa y desnuda.

¡Ah, mi señora! Mírate las venas misteriosas;
boga en el agua viva que allá dentro te fluye,
y ve pasando lirios, nelumbios, lotos, rosas;

que ya verás, inquieta, junto a la fresca orilla
la dulce sombra oscura del abuelo que huye,
el que rizó por siempre tu cabeza amarilla.

Poema para mis abuelos fallecidos

La pérdida del abuelo o la abuela es como la pérdida de un padre o una madre, en especial cuando se ha establecido una relación cercana con el “viejo” y la “vieja”.

Quienes los han conocido y luego perdido seguramente se sentirán identificados con los poemas que hemos recopilado y presentamos a continuación.

Melancólico – Abraham Emilio

La presencia de los abuelos trasciende al tiempo real, pues en la configuración de las emociones los seres humanos siempre están presentes los recuerdos que recrean lo vivido.

El poema de Abraham Emilio en una alegoría a la presencia trasmutada del abuelo, la imagen que continua en la vida como amor perpetuo.

Esta revelación es importante como expresión de ir más allá de la muerte.

Yo sé que tú estás aquí
tu voz es como el viento
te veo al cerrar mis ojos
no te puedo tocar pero te siento
puedo hablar contigo en mis sueños
y sé que existes por los momentos
cuales disfrutamos y la confianza que recibí.

No te fuiste lejos
estarás en un hogar
un rato te resentirás conmigo,
porque sé que a pesar de todo
todavía tu vida no llega a su fin,
tú no puedes sufrir mi soledad
no sientes que te oprime el pecho
pero como un alma..tus lágrimas
esas mismas serán como la lluvia
que por divinidad harán embellecer a las flores.

Vives en mi memoria
puedo hablar contigo en telepatía
no te fuiste del todo
al mirarme al espejo me veo y te veo
sé que tengo rasgos de ti
esos genes que marcaron tu vida.

Sé que no eres tú, es otra persona
quien su cuerpo descansa en lo profundo de la tierra
ese que tiene su rostro avejentado que se enfermó
ese que tiene sangre fría y palmas heladas
pero un corazón verosímil generoso
que daría su vida y moriría de felicidad.

Todavía abuelo tú vives, pues presiento
pues alégrate, vas a renacer pronto
digo que volverás y no miento
vendrás aquí he iremos a caminar
aunque sólo sea por una horas
pues tu siempre me quisiste ver contento
y con la resignación te digo:¡descansa en paz!

Carta a mi abuelo muerto – Tiara Gómez

La palabra permite la comunicación directa del pensamiento, pero la palabra poética es la expresión del alma. Tiara Gómez nos revela un hermoso poema desde la expresión estética de una carta como una manifestación de su amor por su abuelo.

Devela lo difícil que le fue la despedida, por ello, la carta es el desahogo de su dolor por la ausencia del abuelo.

Esta carta poética es una verdadera despedida que contiene un amor en todo su esplendor.

Mi cobardía me llevó a no despedirme de ti, tal vez, por eso es que aún no asimilo que ya no estás.

Que sólo te encuentras en uno de tus tantos viajes, disfrutando de tu vida, pero no veo fotos, no veo cartas.

Hoy, ya soy una mujer.

Pero sigo extrañando los momentos más grandiosos de mi niñez. Nunca voy a olvidar tu sonrisa cuando me veías llegar a tu casa.

Siempre malcriando a tus nietos, aún cuando tus hijos te decían que no. Las patatas fritas de media mañana y los chocolates de postre, nunca decías que no a un nieto tuyo.

¿Cómo estarás?

¿Será que en el cielo también te sientas a fumar tu pipa y sigues leyendo las novelas que te apasionan?

Tú no me extrañas, pues me ves todos los días.

Pero, aquí todos notan tu ausencia.

En la casa, en los almuerzos familiares siempre te recordamos, contando anécdotas simpáticas que terminan en lágrimas en el rostro de la abuela.

Si, 7 años y aún nos duele.

Crónicas del olvido – Alberto Hernández

Una acaricia a detener el tiempo y el recuerdo es la poética de Alberto Hernández el cual revela en su texto Crónicas del olvido el amor que siempre le otorgó a su abuelo.

Para el poeta la palabra será siempre la oportunidad de conectar los mundos imaginarios y revelar la pasión y el desahogo por la ausencia.

Y la ausencia de un abuelo siempre representará el dolor del ser. Las conexiones entre abuelos y nietos constituyen un espacio amoroso que jamás se olvida.

Es apacible el viento
que arrea mis naves.

Hacia tu mirada tiene
no obstante
vocación de borrasca.

Confieso que mis naves
están perdidas.

Todos los poemas van a revelar pasión y la esencia del ser. Particularmente los versos a los abuelos muestran la sencilla y tierna mirada que grandes y pequeños sienten al amor maternal o paternal que inspira un abuelo.

Sobre todo para nuestra cultura occidental esa aprehensión con el ancestro mayor estará presente en la historia y en la vida de todos.