Frases tristes

Rafael Enrique Cárdenas
Rafael Enrique Cárdenas

En muchas ocasiones, te habrás sentido solo y abandonado, y seguro que querrás darle rienda suelta a tu desazón, para personas cómo tú, hemos preparado las mejores frases tristes que podrás encontrar en la red.

Gracias a ellas, podrás sentirte identificado con la tristeza que puebla los corazones, y poder expresarla con mayor atino, de tal modo que puedas superarla con mayor facilidad.

No dejes de leer las citas que encontrarás justo al final, para entender que la tristeza no es una enfermedad que ha sufrido solo tú, sino que es tan antigua como la humanidad.

Frases de tristeza

Engancharse a la vida resulta harto difícil cuando se carece de motivos, cuando los días se vuelven vacíos y los minutos pesan como años.

Roto, quebrado, así me siento en las mañanas tristes de verano, cuando los cielos son asaltados por una fuerte tormenta estival, y los ríos de lágrimas empiezan a tomar las calles.

Hay recuerdos que son como flechas, afilados y listos para golpear, hay recuerdos funestos que habitan algunos corazones inocentes, que se vuelven grises con el pasar de los años.

A veces me siento terriblemente desalmado, solo, un barco navegando hacia el inframundo de los sentimientos, una nave a la deriva en los mares de la vida, donde el viento arrecía para llevarte por los derroteros más oscuros.

He visto el miedo, le he mirado a los ojos, me he sentido vacío y triste, como un pájaro que no puede volar. Porque en realidad, en eso consiste el miedo, en removerte las entrañas interiores para hacerte sentir que en tu interior se abre paso un funeral.

Tuyas serán las lágrimas que guardo en un tarro oscuro, porque tú las provocaste, quizá parezcan invisibles, quizá porque el calor del olvido las vaya evaporando, pero dicen que la memoria repara, este tarro será mi tirita.

Atrás quedan los días alegres, de risas en los parques y besos en las esquinas, la juventud se fue y se llevó con ella la vitalidad y la fortaleza, y solo nos dejó los buenos recuerdos, encerrados en un álbum de cartón.

Qué dura fue la soledad, todavía la recuerdo mirándome a los ojos, moviendo lentamente su guadaña, recuerdo las lágrimas y la pereza, los días perdidos. Recuerdo a la soledad y echo a correr, aunque nunca escapo de ella.

Odio las despedidas, los besos, los finales, los aviones y las estaciones de bus. Odio decir adiós, preferiría un hasta luego, odio las lágrimas a través de los cristales, odio estar lejos de ti.

Frases tristes de la vida

Nunca tuve voluntad de antología, ni de llenar las páginas de los diarios, pensé en la normalidad furtiva de los días monótonos, pero esta me atrapó como una enredadera, y ahora no me deja vivir, no me deja sentir, no me deja soñar…

Alegre, positivo, dispuesto a vivir vertiginosas aventuras a diario, un soñador nato… todo esto, me lo robaste tú, qué me dejaste sin alma, sin vida, inerte en un mundo de lobos, sin sueños en los tiempos de la luz.

Perdí toda ilusión y toda esperanza, si no puedo estar en mi casa nada merece la pena, no tiene sentido la vida si no veo repicar al viejo campanario, quien me lo iba a decir a mí, aventurero incansable, que la distancia sería la peor cárcel.

Recuerdo tus labios que se deslizaban en mi cuello, recuerdo las tardes en el parque, los días de verano en aquel río, tu falda levantándose tiernamente, lo recuerdo a lo lejos, mientras, de fondo, suena una marcha fúnebre.

Quizá debería escribir un libro de frases tristes de la vida dedicado a todas las personas que nunca me han querido, aunque yo quisiera que me quisiesen, pero seguramente sería demasiado largo y no habría lágrimas para tantas líneas.

Tengo miedo de secarme, de que un día mi triste llanto se lleve toda el agua de mi cuerpo y de golpe se acabe todo, tengo miedo de que se me seque el alma, y no volver a amar nunca más, ni a respirar felicidad en primavera.

Cuando busco los pedazos de mi corazón, casi siempre me pierdo por las callejuelas de la melancolía, por los oscuros callejones que la vida se reserva para tipos como nosotros, la podredumbre de los años por vivir.

Quisiera pintar las frases más tristes en el cielo, un canto a la vida entre lágrimas de unos ojos desquiciados, quisiera ser tormenta, borrasca, aire, brisa el leve latir de las negras alas de la mariposa de triste recuerdo.

Frases tristes cortas

Qué es, en realidad, la tristeza, sino la dolorosa nostalgia de lo que un día fuimos, o quisimos ser, y que el polvo del tiempo borró.

Prefiero correr que mirar a la tristeza a la cara, prefiero correr rápido, huir lejos, porque cuando me mira mi mundo se acaba y algo me lleva hacía el interior.

No hay nada que provoque un pesar mayor que querer abrazar a alguien y no encontrar unos brazos que te arropen.

Nunca me han dicho una frase tan triste y tan corta como “odio tus ojos de cordero”.

Qué triste fue olvidar, qué duro fue vivirlo.

Quisiera vivir entre tus pestañas, secar tus lagrimas con mis versos más cálidos, llegar a tus entrañas y sacarte todo lo malo que te recorre el cuerpo.

Dónde se fueron las mañanas dulces que cánticos y sueños… se le llevó consigo el cruel fantasma del envejecimiento.

A veces finjo que no me importas, y me escondo detrás de un pésimo maquillaje para evitar que se vea el dolor que languidece mi corazón.

Qué suaves las sábanas, qué buen día hizo, todavía no lo he olvidado, todavía tengo pesadillas.

No sé que me duele más, si mirar hacia delante o hacia atrás, si ver el horror o no ver nada, un vacío, un pozo de soledad amarga.

Me tatuaré en lo más hondo de mi corazón la frase que dijiste al despedirte: “cuando más dolorosa sea la herida más fuerte te hará”

Prefería desaparecer, preferiría que la tierra se comiese mi triste existencia, qué los años que me quedan se pasaran con un suspiro y solo quedarán metros por caminar.

Hay heridas que no cicatrizan jamás, que te persiguen hasta el fin de tus días, que se abren y se cierran al son del compás desafinado de los corazones.

Frases para llorar cuando estás triste

Quizá las lágrimas sean el único refugio que le queda a mi corazón desdichado y perdido, puede que un mar de saladas gotas invada mi cara para librarme del pesar que me está devorando el alma.

En esta noche oscura, miraré mi reflejo en el espejo del desánimo, miraré los días que me quedan, los sueños que me faltan, miraré mi desgracia y solo hallaré mi futuro. Qué dura es la vida del que no sabe vivir.

Me gustaría perder de vista todos esos recuerdos fúnebres que la vida me regaló, querría, pero no puedo, me acompañan allá donde un rayo de ilusión me ilumine el camino hacia la esperanza.

Lo peor que puedes hacer cuando te visita la tristeza, es traer a tu cabeza los alegres recuerdos de los días felices, el dolor solo lo cura el tiempo.

A veces lloramos porque vemos la vida pasar ante nuestros ojos y nos sentimos devorados por el veloz devenir de los días.

Cuando te vence el desánimo, solo puedes desahogarte, arroparte en los buenos momentos pasados y esperanzarte con un futuro lejano pero que merezca la pena vivir.

A veces una lágrima, puede convertirse en la grieta por donde salga toda nuestra tristeza, a veces una lágrima puede convertirse en la riada que se lleve nuestro dolor, a veces una lágrima es la solución.

A veces, maldigo el paso del tiempo, porque me parece lo más triste que me ha sucedido nunca, ver los años escaparse entre los dedos, como un puñado de arena, incontrolables e imparables, mientras de fondo suena Vivaldi.

La rabia y la impotencia, los sueños frustrados, las lágrimas que pueblan las mejillas de los tristes, de los olvidados, de los que la vida ha dejado a un margen para hacer hueco a los guapos.

Frases deprimentes

Entre llantos y sollozos, así creció mi desilusión, mi vacío, así crecí yo, desfigurándome lentamente, como el papel que intenta desafiar al incendio.

Y un día despertarás viejo y sudado, triste y solo, siendo solo una sombra de ti mismo, habiendo visto la vida evaporarse ante tus ojos, quizá eso sea envejecer, quizá la vida te consume antes de despedirse para siempre.

A veces siento ansias de volar, de dejarlo todo atrás, pero me doy cuenta de que solo puedo arrastrarme entre el fango de los días, donde tu mirada no llega y solo hay lugar para el fracaso y la autocompasión.

Hay personas que merecen arder en si mismas, para que el fuego cegador purifique sus pecados y la luz de las llamas alumbre un camino que les aleje del barro de las ilusiones quebradas.

Si mi corazón fuese de hierro y oro, quizás lo soportaría, pero esta existencia me agota, me consume y no me deja ver más allá de la niebla que puebla mi cabeza.

Dicen que la lluvia puede limpiar hasta el más sucio de los lodazales, para limpiar mi mente y mi corazón, tiene que llover a cántaros.

Me encuentro rodeado de hipocresía, de la peor calaña posible, me encuentro vagando entre aspiraciones de sueños inalcanzables y discursos vacíos y ostentosos, me produce un asco terrible nadar entre tanta basura.

Este mundo se vuelve aburrido en el momento en el que decides dejar de engañarte a ti mismo, si quieres volar sin ataduras, volarás solo por los cielos de las ciudades sombrías.

A veces tengo la sensación de que la vida me pesa, de que los segundos te atascan en el reloj y todo se vuelve banal, y todo se tiñe de gris y se destiñe con el tiempo.

Tengo la impresión de que la libertad es, simplemente, dejarse esclavizar por otra cosa distinta, por mucho que luches, y pase lo que pase, siempre llevarás cadenas.

Frases de dolor

Hay un cierto aroma a dolor que embriaga a sufrimiento que hace que ciertas cosas se vuelvan interesantes, el dolor que te lleva a la gloria, como si fuera un necesario pasaje que debes recorrer para poder alcanzar lo que crees.

A veces el dolor también quiere que le traigan flores y bombones, aunque nosotros casi siempre le respondemos con miedo y sabor de tierra mojada.

El dolor que cimienta el alma ni siquiera me endurece, solo me lleva por un mar de lágrimas en dirección a ninguna parte, y de fondo la derrota, recorriendo cada segundo del reloj.

Empeñé mi alma a todo o nada y perdí, ahora solo quedan las frases de dolor y la ternura de las heridas, el desaliento y las tardes desoladoras soñando con la libertad de las aves.

Te fuiste, cerraste las ventanas de tus ojos, que me comunicaban con el mundo, y ahora solo queda la soledad, el triste recuerdo de haber amado y ser la nada impasible e invisible a tu mirada.

Heridas, forman parte de la vida, de los versos tristes, de las noches solitarias esperando a un corazón que me abrace. Heridas, a más profundas mayor la lección que traen, un tiempo sórdido de reflexión.

Te pienso y me sumo en la miseria de la razón rota, del corazón quebrado, de los sueños incumplidos y las mañanas sin motivos.

Podría ser ave, y surcar los cielos de la ilusión, podría ser viento y vivir la libertad, como un pirata a bordo de sus propias aventuras, podría ser tantas cosas… pero solo me queda el dolor de haber querido llegar al olimpo, pero haberme quemado las alas con el sol.

Duele querer, pero más duele no haber querido, el recuerdo más doloroso es el de ni siquiera haberlo intentado, de no haber amado la juventud que se desvaneció.

Mensajes de tristeza

«La amistad siempre ha pertenecido al centro de mi viaje espiritual.» Henri Nouwen

«Desechad tristezas y melancolías. La vida es amable, tiene pocos días y tan sólo ahora la hemos de gozar.» Federico García Lorca

«Las tristezas no se hicieron para las bestias, sino para los hombres; pero si los hombres las sienten demasiado, se vuelven bestias.» Miguel de Cervantes

«Las lágrimas más amargas que se derramarán sobre nuestra tumba serán las de las palabras no dichas y las de las obras inacabadas». Harriet Beecher Stowe.

«Cada lágrima enseña a los mortales una verdad.» Platón

«Cuando nos vimos por primera vez, no hicimos sino recordarnos. Aunque te parezca absurdo, yo he llorado cuando tuve conciencia de mi amor hacia ti, por no haberte querido toda la vida.» Antonio Machado

«Nunca debemos avergonzarnos de nuestras lágrimas, porque son la lluvia que limpia el polvo cegador de la tierra, la que a veces cubre y mancilla nuestro endurecido corazón.» Charles Dickens

«El dolor es un recordatorio de que no somos eternos.» Salvador Bañuelos

«Las heridas que no se ven son las más profundas.» William Shakespeare

«Si en mitad del dolor tener memoria del pasado placer es gran tormento, así también en el contentamiento acordarse del mal pasado es gloria.» Juan Boscán

«Estoy solo y no hay nadie en el espejo.» Jorge Luís Borges

«Los recuerdos no pueblan nuestra soledad, como suele decirse; sino al contrario, la hacen más profunda.» Gustave Flaubert

«No es impropio el llanto en las grandes almas, antes bien indica el consorcio fecundo de la delicadeza en sentimientos con la energía de carácter.» Benito Pérez Galdós

«La tristeza es como ese viejo tesoro que se guarda celosamente, ya que, en realidad, se muestra solo a los amigos.» Proverbio africano

«El hombre no podría vivir si fuera completamente impermeable a la tristeza. Muchas penas solo se pueden soportar cuando se las abraza, y el placer que se experimenta en ellas naturalmente tiene un carácter algo melancólico.» Emile Durkheim